Denunciar la verdad, ¿delito o deber?
Morelia Michoacán, a 01 de julio de 2024.- En un país donde los hospitales públicos siguen enfrentando desabasto crónico, denunciar la falta de medicamentos se ha convertido en un acto que puede costar caro. Así lo hemos constatado desde este espacio informativo, al evidenciar repetidamente la ausencia de medicinas en clínicas del sistema de salud. Como usuarios —y, no solo como comunicadores— hemos sufrido este abandono: al menos en cinco ocasiones, nuestra experiencia directa ha sido recibir recetas incompletas.
Sin embargo, la realidad parece molestar a quienes prefieren el silencio cómplice. A raíz de estas denuncias, no han sido pocas las veces que Radio Escuchas han buscado callarnos, presentando quejas ante la gerencia de nuestra emisora. La crítica incómoda genera malestar no sólo en autoridades, sino incluso en ciudadanos que, en muchos casos, prefieren ignorar el deterioro institucional por conservar las migajas de los programas sociales.
Y es ahí donde la venda permanece puesta: recibir un apoyo gubernamental —como parte de un derecho constitucional— no debería implicar defender lo indefendible. Así lo expresó también el dirigente estatal del PRI, Guillermo Valencia Reyes, al responder a este clima de polarización:
“Los ciudadanos deben tener claro que los programas sociales son un derecho constitucional, y que fue el PRI quien nos llevó a la Constitución, quien inició con los programas de solidaridad”.
Valencia Reyes también compartió su preocupación por el creciente ambiente de censura:
“Desafortunadamente, no se puede decir nada. En mi caso, cuando hablo de inseguridad, se me vienen encima. Las cifras son claras: aumentó la deuda pública, se disparó la violencia, pero muchos siguen defendiendo lo indefendible desde la comodidad de un celular, a veces incluso desde Estados Unidos”.
El legislador advierte un escenario sombrío: el avance de leyes que podrían censurar incluso las publicaciones en redes sociales. Asegura que la llamada «ley mordaza» representa una amenaza directa al ejercicio periodístico:
“Hoy es tiempo de hablar. Porque en unos días ya no se va a poder. Con esta ley, lo de menos será que te exijan disculpas públicas durante un mes; lo peor es que ya no podrás decir nada”.
Respecto al amparo presentado por periodistas en defensa de la libertad de expresión, Valencia fue claro:
“Desde el Congreso votamos en contra de esa ley. Mi respeto y solidaridad con ustedes. Seré el primero en luchar por garantizar el derecho a la libertad de prensa”.
Desde este espacio reafirmamos que el silencio no puede ser opción. Denunciar el desabasto, visibilizar la violencia o señalar la corrupción no es delito: es una responsabilidad. Y si por ello se nos busca callar, lo que está en juego ya no es solo el ejercicio periodístico, sino la salud democrática de todo un país.
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