Charo, Mich., diciembre del 2025.- Como parte de las tradiciones religiosas más arraigadas del municipio de Charo, este domingo dio inicio el periodo anual de hospedaje de la imagen de la Virgen, una costumbre comunitaria que se renueva cada año y que fortalece la fe, la organización barrial y la identidad cultural del pueblo.
La tradición comienza el domingo previo al 24 de diciembre, fecha en la que una familia recibe la imagen para resguardarla y venerarla durante todo un año. En esta ocasión, el cargo corresponde a la familia Ramírez Pille, quienes asumieron con honor y responsabilidad el resguardo de la imagen perteneciente al barrio de San Pedro y San Pablo.
A lo largo del año, la imagen es llevada al templo en fechas específicas: el 24 y 31 de diciembre, regresando los días 25 de diciembre y 1 de enero, respectivamente; además, cada 11 y 12 de mes se realizan traslados y celebraciones religiosas. Estas actividades también se intensifican durante las festividades tradicionales del pueblo, como el Carnaval, cuando desde el jueves previo inician las celebraciones con toritos y petate, y culminan el lunes anterior al Miércoles de Ceniza con la tradicional fiesta de tamales.
Durante esta celebración mayor, se preparan entre 70 mil y 80 mil tamales por cada imagen y por cada cargo, los cuales se ofrecen de manera gratuita al pueblo y a los visitantes, consolidando uno de los actos comunitarios más representativos de Charo.
Cabe destacar que en el municipio circulan dos imágenes tradicionales: una correspondiente al barrio de San Pedro y San Pablo, y otra al barrio de San Juan y Santiago, ambas hospedadas de manera alternada por familias del pueblo. Para evitar que las festividades se crucen o interfieran entre sí, existe una coordinación estricta encabezada por los llamados “viejos de barrio”, quienes, junto con las familias que entregan y reciben la imagen, siguen un protocolo establecido de organización, apoyo y logística.
La familia anfitriona se prepara con antelación para recibir a cientos de personas. En el primer día de esta nueva encomienda, se atendió aproximadamente a 1,200 asistentes, quienes participaron en el recorrido y fueron recibidos con alimentos como arroz, barbacoa, ponche, vino y refrescos, como muestra de agradecimiento por el acompañamiento.
Hospedar a la Virgen durante un año implica no solo un honor, sino también un compromiso permanente: mantener la imagen abierta al público, realizar rosarios diarios, ofrecer rezos y alabanzas, y garantizar que la devoción permanezca viva entre la comunidad.
De acuerdo con los anfitriones, la veneración a la Virgen de Guadalupe en Charo va más allá del 12 de diciembre, ya que esta tradición anual representa una celebración adicional profundamente significativa para un pueblo de marcada fe católica. Incluso, existe una lista de espera de familias que desean recibir la imagen en años posteriores, algunas con turnos asignados hasta dos o tres años adelante.
Finalmente, los organizadores extendieron una invitación abierta a la población local y a visitantes de otras ciudades como Morelia, Querétaro y la Ciudad de México, para que conozcan y participen en estas expresiones de fe que dan identidad a Charo.
“Mantener viva esta tradición es mantener viva nuestra historia, nuestra fe y nuestra comunidad”, coincidieron los anfitriones, reiterando que las puertas del pueblo siempre están abiertas para quienes deseen conocer y compartir sus costumbres.


Discussion about this post