Charo, Mich., a 12 de febrero del 2026.- En el corazón del barrio de Santiago, en Charo, las tradiciones no solo se preservan: se viven con fe, trabajo y profundo amor comunitario. Este 2026, Ángeles y Abe Valerio son los encargados de resguardar la imagen de la Santísima Virgen de Guadalupe, asumiendo el cargo que los convierte en “cargueros”, una de las responsabilidades más significativas dentro de las festividades locales.
“Mi nombre es Ángeles. Bueno, aquí le llaman la carguera, que estamos a cargo de la Santísima Virgen de Guadalupe”, comparte con emoción. A su lado, Abe Valerio reafirma el compromiso: “Estamos aquí en la comunidad de Charo, Michoacán, barrio de Santiago. Como dice mi esposa, este año 2026 somos los encargados de la Virgen de Guadalupe”.
Un compromiso que nació del agradecimiento
La decisión de recibir la imagen no fue improvisada. Hace cuatro años, motivados por el agradecimiento por la salud y el trabajo, la pareja se acercó a los responsables tradicionales del barrio y al sacerdote para expresar su deseo de asumir el cargo.
“No lo platicamos mucho, solo dijimos: ¿te parece si podemos recibir a la Santísima Virgen? Fue por agradecimiento”, recuerda Abe. Les advirtieron que había personas formadas antes que ellos, pero aceptaron esperar. Durante cuatro años se prepararon, incluso ahorrando poco a poco para afrontar los gastos que implica la responsabilidad.
La Virgen fue recibida el 21 de diciembre y permanecerá en su hogar durante todo el año. A partir de ese momento, comenzaron también los preparativos para una de las celebraciones más esperadas: el Carnaval y el tradicional Torito de Petate.
Tradición que se hereda desde la infancia
Para Ángeles, esta experiencia tiene raíces profundas. Desde niña acompañaba a sus padres, quienes también fueron parte activa de las tradiciones religiosas en otro barrio del municipio.
“Yo crecí en esto. Mis papás apoyaban a los cargueros, y mi mamá rezaba el rosario en las casas. Tengo recuerdos muy bonitos”, comenta.
El rosario se reza todos los días, sin excepción. “No importa si regresamos tarde de una peregrinación, siempre se le reza su rosario. Es diario, todo el año”, explica.
Un año de sacrificio y organización
Aunque originarios de Charo, la familia radica desde hace más de dos décadas en Salvatierra, Guanajuato. Para cumplir con el cargo, Ángeles permanece en Charo junto a su hijo —quien estudia en Morelia— mientras Abe y su hija viajan constantemente por motivos de trabajo para sostener los gastos.
“Es mucho trabajo y mucho gasto. El día se nos hace pequeño. Pero es una satisfacción muy grande”, asegura Ángeles.
La comunidad también juega un papel clave. Vecinos y familiares colaboran con víveres como maíz y frijol, apoyo económico y trabajo físico. Además, quienes han sido cargueros en años anteriores orientan a la pareja sobre cantidades necesarias de insumos, logística y organización.
El Carnaval y los tamales: identidad viva de Charo
Uno de los momentos más emblemáticos es el lunes de Carnaval. Desde días antes comienza la preparación del nixtamal. Mujeres y hombres trabajan por separado en distintas labores, pero todos convergen en una tarea monumental: elaborar más de una tonelada de maíz en tamales para recibir a visitantes y participantes del Torito de Petate.
“A las dos de la mañana empezamos a envolver los tamales, hombres y mujeres. Desde las ocho de la mañana empiezan a llegar los toritos de las escuelas y durante todo el día se les ofrece tamales a quienes nos visitan”, explica Abe.
Lo que antes era una celebración principalmente local, hoy atrae a visitantes de distintos puntos, incluso gracias a la difusión en redes sociales. Sin embargo, el espíritu sigue siendo el mismo: hospitalidad, fe y tradición.
Aunque no todos pueden aportar económicamente, la voluntad de la comunidad se manifiesta de múltiples maneras. “A lo mejor no todos pueden apoyar con dinero, pero todos ayudan de corazón”, señala Abe.
Ambos coinciden en que, cuando termine su periodo como cargueros, seguirán apoyando a quienes asuman el cargo en el futuro, tal como hoy reciben respaldo de generaciones anteriores.
Con emoción y nerviosismo a pocos días del Carnaval, la pareja extiende una invitación abierta:
“Los esperamos a todos, a la gente del pueblo, de los alrededores de Morelia, de donde gusten venir. Vengan a conocer nuestras tradiciones y a degustar los tamales que hacemos con mucho amor, principalmente para la Santísima Virgen”, expresa Ángeles.
Desde Salvatierra también han llegado amigos, compadres y peregrinos del Tepeyac para acompañarlos y conocer la devoción que caracteriza a Charo.
En este rincón de Michoacán, la fe no solo se reza: se trabaja, se cocina, se comparte y se celebra. Las tradiciones de Charo —la Virgen, los tamales y el Torito de Petate— siguen vivas gracias a familias como la de Ángeles y Abe, que hacen del compromiso un acto de amor comunitario.


Discussion about this post