Por: Salvador Hurtado
Irma Consuelo Cielo Serrano Castro la emblemática actriz y cantante Mexicana de la época de oro del cine nacional, la cual también incursionó en la política y protagonizó diversos escándalos por su vida amorosa así como la personalidad fuerte que la caracterizaba.
La Tigresa nació el 9 de diciembre de 1933 en Comitán de Domínguez Chiapas iniciando su carrera artística siendo adolecente como bailarina, sin embargo prefirió la música ranchera, disciplina donde se encumbró gracias a éxitos como “El amor de la paloma”, “Canción de un preso” y “Nada gano con quererte”. El origen del famoso apodo de Irma Serrano surgió ya qué la actriz contaba con una voz especial, cantando canciones rancheras y era tanto su éxito que le pusieron “La tigresa de la canción ranchera”.
Dejó a la edad de 14 años su natal Chiapas, por lo que se trasladó a vivir con su prima en la Ciudad de México para lograr el sueño de pisar los escenarios pues su familiar la poetisa Rosario Castellanos fue quien la empezó a presentar con famosos artistas, ambas tenían un vínculo familiar que se extendía a través de la literatura y el mundo cultural. Su fama como cantante le valió llegar a la pantalla grande, donde participó en cintas de grandes películas de toque campirano y revolucionario, bueno también alguna la realizo con el Santo enmascarado de plata.
Vale la pena mencionar que la hermosa Irma, al igual que María Félix y Silvia Pinal por mencionar a dos, fue modelo del famoso pintor mexicano Diego Rivera. Algunos de los rumores alrededor de la famosa eran sus escandalosos amoríos y es que fue señalada de mantener un vínculo sentimental con hombres mayores del medio político. De carácter fuerte, incluso independientemente de ocupar un espacio en el mundo de la música y la actuación, siendo bien recibida por el público, además escribió un libro biográfico donde reveló que fue amante de Gustavo Díaz Ordaz, cuando éste era presidente de México. El libro se llama “A calzón amarrado”.
A Irma Consuelo Cielo Serrano Castro, La Tigresa, le gustaba hablar a Calzón amarrado, como su libro. No tenía pelos en la lengua… Y si de amores se trataba, siempre fue clara en sus revelaciones. Como cuando confirmó que en su vida tuvo tres amores, para algunos prohibidos: Fernando Casas Alemán, Gustavo Díaz Ordaz y Alejo Peralta. El primero ex gobernador de Veracruz y alguna vez “presidenciable”, el segundo presidente de México y el último destacado empresario, director del Politécnico nacional y fundador del equipo de béisbol Tigres.
Otra de las facetas de La Tigresa fue su vida en la política a inicios de los 90, aunque al final de su carrera en este ámbito se decantó por ir como independiente ocupando un espacio en el senado de la república por dos ocasiones, siendo compañera por cierto con la cenecista Emma Mondragón que relevo a Víctor Manuel Tinoco cuando este fue postulado candidato y posterior gobernador de nuestro estado.
A finales de los 60 la Serrano mantuvo un romance con Gustavo Díaz Ordaz siendo presidente, “Escalones para abajo no me gustaban. Siempre tiré a la última cabeza y tuve suerte porque era bella, sí, pero no tan bella para la suerte que tuve”, comentó. Con el tiempo, la relación avanzó y ella terminó enamorándose del ejecutivo federal. “Descubrí que era más atractivo de lo que me imaginaba, no por su físico —del cual han hecho tantas bromas—, sino por su intelecto. Tenía una personalidad un tanto especial: fue simpático, duro a veces, determinante y necio, igual que yo”, señala en su libro.
En más de alguna entrevista, la Chiapaneca explicó que, tras una exacerbada discusión, decidió llevarle serenata al presidente Gustavo Díaz Ordaz sin importarle que estuviera su conyugue Guadalupe Borja en Los Pinos. Aunque en la conversación no detalló el motivo de la pelea, en su libro señala que la ruptura estuvo relacionada, en parte, con la esposa del mandatario, por lo que la canción elegida no solo era de desamor, sino que evidenciaba el triángulo amoroso.
En su libro, narra que Gustavo Díaz Ordaz bajó y le dio las gracias por la serenata, gesto que ella respondió con una cachetada: “los lentes le volaron, los mariachis callaron”, escribió ‘La Tigresa’. Aunque este episodio marcó el final del romance, no terminó en conflicto permanente, ya que, según la Serrano, ambos hicieron las paces posteriormente mediante una llamada telefónica.
Aunque para muchos fue un extravío senil de Irma Serrano, se le relacionó con dos exintegrantes del reallity show Big Brother, alrededor de 40 años menores que ella,. Al ‘Pato’ Zambrano se le solía ver en la casa de la actriz, Zambrano fue señalado como un perfecto tranza interesado y estafador por ello se aseguraba que obtenía beneficios económicos de esa relación. La Serrano incluso una vez lo acusó de querer envenenarla. El ‘Pato’ lo negó y aseguró que siempre estuvo junto a ella por cariño.
El otro exintegrante de Big Brother, el tal Poncho de Nigris también mucho más joven que la Tigresa al que se le relacionó sentimentalmente a la actriz. Este profesional de los reallity igual en su momento como el tal “Pato Zambrano”, visitaba frecuentemente a la “Tigresa” en su casa y daban entrevistas como ocurrió con su homólogo de profesión y de malos hábitos, fue señalado también como estafador, pero igual rechazó las críticas y aseguró que los regalos que le dio la Serrano se los devolvió.
Fue en 2004 cuando Irma Serrano estuvo a punto de casarse de manera simulada con un cantante, el mundialmente desconocido José Julián de 29 años. El individuo buscaba destacar en el género ranchero. Su relación se veía con dudas debido a las anteriores vivencias del susodicho en cuanto a su preferencia sexual. Aunque el idilio no duró mucho. A sólo días de “casarse de forma simbólica” cada quien se fue a su casa.
Como para hacerle una serie ¿o qué?. Se la hicieron a la intérprete de Rata de dos patas, a otra que nombran la Leona Dormida, que no la merezca doña Irma.



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